dimecres, 15 de desembre de 2010

Discurso escrito por Manuel Pombo en ocasión de la celebración de los 30 años de la Xoroi


30 años de nuestra querida XOROI

(Texto leído por Mercè Collell en la fiesta sorpresa organizada por clientes y amigos de la Xoroi)


Muy querido Salvador, muy querido amigo y librero:

En estos momentos, sábado día 11 por la tarde, tenía que ser yo quien leyese estas palabras escritas para ti con motivo de este homenaje que todos tus amigos hemos convocado para celebrar los 30 años de nuestra querida librería XOROI. Siento tanto como puedes imaginar no poder acompañarte y disfrutar de tu compañía y de la de todos los amigos que tanto te queremos.No sé qué extrañas fuerzas se confabularon contra mí para no poder estar con todos vosotros en este acto tan entrañable: el viernes, día 3, de camino al instituto sufrí una caída (maldita placa de hielo) y, aunque las consecuencias no fueron graves, tengo afectada una rodilla y un costado que me obligan a guardar reposo. Para no pelearme con mi obligada quietud estoy releyendo estos días Teoría psicoanalítica del accidentarse de Julio Granel. Confieso que no me veo reflejado en sus páginas; a veces una caída es solamente una caída. Además, como dice el tango un tropezón cualquiera da en la vida (o muchos, cada cual que cuente los suyos si es que no pierde la cuenta). Ya te comenté por teléfono que sólo circunstancias ajenas a mi voluntad podían impedir mi presencia entre vosotros.

Querido Salvador, este humilde y entrañable homenaje que te rendimos tus queridos amigos de XOROI es nuestro gesto simbólico de profundo agradecimiento y afecto por todo cuanto nos has donado como librero y amigo, palabras inseparables. Gracias a ti supimos lo que significa el oficio de librero, un saber impagable en estos tiempos de impostura y estupidez colectivas (hoy decía EL ROTO en su viñeta que ser mediático consiste en mostrar lo peor de la condición humana). Gracias a ti, a lo largo de estos 30 años - a mí me tocan 13, dichoso el día que te encontré - todos nosotros somos más cultos, nuestra vida es más rica y más digna porque a fin de cuentas no hay otro paraíso que los libros. Y todos nuestros libros de XOROI tienen un plus de encanto y de valor porque llevan la impronta de tu gesto, de tus palabras, de tu generosidad y desprendimiento al depositar en nuestras manos tan preciosos y preciados tesoros.

Querido Salvador, hace un año, con motivo de la presentación de mi libro en El Ateneo (de la que tú te encargaste), te dije que mi tesis doctoral, mi libro, tiene mucho que ver contigo; sin tu colaboración inestimable e impagable todo cuanto he escrito no hubiera sido posible y en todo caso hubiera sido una escritura muy pobre. Nunca olvidaré las facilidades de todo tipo que me brindaste desde el primer día para llevar adelante mis proyectos, y la tranquilidad añadida de saber que siempre estabas ahí, en nuestra querida XOROI, para ofrecerme toda tu colaboración sin pedirme nada a cambio. Cuando hablé contigo por primera vez no pude imaginar ni en mi fantasía más desatada que, como en Casablanca, eso era el principio de una gran amistad (aunque no tardé mucho tiempo en sospecharlo y confirmarlo). Después todo lo demás vino por añadidura: el final feliz de mi doctorado, vuestra amable invitación a colaborar en la revista ALOMA, la presentación de mi libro en Barcelona y en Santiago, ¡y en Buenos Aires! donde hablé de ti con gran orgullo y alegría en la A.P.A. y en el Museo del Holocausto para difundirte allende los mares en muy merecido reconocimiento a tu ejemplar tarea de difusión del Psicoanálisis con la que tanto nos has enriquecido a todos.

Estoy convencido que todos los amigos que hoy te acompañan pueden suscribir mis palabras cada uno a su manera.Por todo ello querido Salvador, y por mucho más, te reitero que nos perteneces, que eres nuestro, que eres nuestro Salvador (que cada cual lo interprete como mejor prefiera). Gracias, muchas gracias, por todo cuanto nos has dado.

PER MOLTS ANYS, QUERIDO LIBRERO Y AMIGO, QUERIDO SALVADOR.

Manuel Pombo.