dijous, 11 de setembre de 2008

DOLORES Y FATIGAS - ¿CIENCIA? Por: Maria Àngels Moltó



Foto: Jan Grarup, Denmark

DOLORES Y FATIGAS

Freud y Lacan condujeron el psicoanálisis por las vías de la ciencia, exigiendo
para nuestra materia una formalización y un rigor tales, que permitieran al
psicoanalista escuchar la estructura de la constitución como sujeto del que le habla, el analizante; se trata de que el sujeto pueda llegar a saber las razones de su sufrimiento, y realizar las modificaciones necesarias para poder elaborar sus
síntomas.
Actualmente las proclamas de cientificidad, junto a otras anticientíficas,
proliferan por doquier, hasta el punto de funcionar en muchos casos como un reclamo
comercial: científico es garantía... no se sabe ni de qué; de seriedad podríamos
pensar, pero desde luego no se exige a esa apelación a la ciencia ninguna seriedad –
se puede presentar, con apariencia de cientificidad, un estudio estadístico sobre
una muestra de 253 casos, en el que ni se nombra la desviación tipo, y pretender que
los resultados son válidos.
El realismo ingenuo y el empirismo no se ajustan al rigor científico, por más que
sean muy convincentes porque a lo que si se ajustan es a la doxa, al sentido común
que los “mass media” han sancionado. “Decir que un hecho es un hecho es vedarse la
investigación de una ley -dice Bachelard. Basta después ponerle un nombre de raiz
griega para que un pleonasmo pase por un concepto científico”1.
Como dice Ph. Sollers ya no se trata siquiera del malestar en la cultura, sino de
“la devastación en la incultura”2. El psicoanálisis mantiene los ideales de rigor y
transmisibilidad de la ciencia sin caer en las trampas de la ideología científica
actual.
La misma medicina que hace unos años les decía a los pacientes neuróticos que
no tenían nada, ahora les dice que tienen fibromialgia, fatiga crónica o cualquier
otro diagnóstico,... dados por válidos, que no científicamente validados. Como ahora
el paciente se siente reconocido –en el sentido fuerte: identificado, con eso cree
saber quien es- y reconfortado, defenderá a partir de ahí su síntoma como su vida.
Esta ciencia del empirismo simple, pretendidamente ateórica, -cuando sabemos que no
hay posición ateórica- dejaba fuera al sujeto, y lo sigue dejando fuera; no pasará
mucho tiempo antes de que esas ¿nuevas? formas de la histeria -que sería el
diagnóstico de estructura en muchos casos, que no todos- descubran que reconfortado
no es escuchado, no pasará mucho tiempo antes que esa identificación cristalizada, no dialectizable, vuelva a generar síntomas, ¿para el que se producirá un nuevo
pleonasmo.